Lima se pone cada vez más fea. La inseguridad reina en todos los distritos de la capital.
Luis Choy (40) fue asesinado por unos inescrupulosos delincuentes quienes le dispararon a mansalva en la puerta de su casa. El nefasto hecho ocurrió a las 4:30 p.m. en Pueblo Libre.
El fotoperiodista que trabajaba para el diario El Comercio deja en la orfandad a una niña de 10 años quién hasta hace poco más de un año también había perdido a su madre de una enfermedad terminal. La hipótesis de que se haya tratado de un mero asalto está siendo descartada pues no le robaron absolutamente nada.
El luto en el mundo del periodismo sigue perenne
En el 2011 murió Ivo Dutra (reportero gráfico del semanario Hildebrant en sus trece) tras ser atropellado por una combi que iba a excesiva velocidad en la av. Pershing.
En el 2012 perdieron la vida tres periodistas en un accidente de carretera en Tarma, Junín, ellos fueron, Javier Ascue (El Comercio), Lorena Chauca (Publimetro) y Marisol Rojas.
Lima violenta
Ya no hay respeto por la vida humana ante los ojos de delincuentes que te matan por dinero o te violan por malditos. Salir a la calle ahora es como irte al paredón, ya no sabes si vas a regresar. No sabes si te robaran, si un carro te atropellará o habrá una bala perdida que te pueda matar.
Ante estos desafortunados hechos, las autoridades poco ayudan. Algunos ni te quieren tomar la denuncia, otros sí pero de nada sirve. Nunca van a encontrar al delincuente que te hizo algo. La delincuencia está en todos lados, no solo en distritos marginados o en la calle, está hasta en la puerta de tu casa como lo sucedido con Luis Choy.
Pero ¿quién o quiénes son los responsables de que la violencia en las calles haya incrementado? ¿Acaso son las autoridades? ¿El presidente? ¿Los policías? Puede que sí, ellos tienen una responsabilidad directa con la protección, el orden y la seguridad en las calles pero también mucho tiene que ver la educación y la familia. Los delincuentes no saben de valores ni de moral. No tienen respeto ni pudor por nada.
A veces uno se pone a pensar, está bien, hay que ponerse del lado de ellos, qué hay detrás de cada uno para que lo haga actuar así, tal vez tenga una madre enferma, una hija entre la vida o la muerte, pero, aún así, no hay excusa. Por más que tengas los problemas que tengas nadie tiene derecho a arrebatarte la vida ni a violarte.
¡Basta de la violencia en las calles, hoy y siempre!
Descansa en paz Luis Choy.

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