Hoy,después de cinco años, vino, desde Israel, mi amigo de toda la vida, David. Llegó a mi casa a las 3:30 pm y me agarró desprevenida. Lo esperaba pero no sabía la hora en que me visitaría. . .
Estaba en el primer piso de mi casa haciendo nada y desarreglada cuando en en eso escucho la voz de papá llamándome. Me asomo, a penas, y veo a David entrar por el corredor. El corazón me latió fuerte, me emocioné, sonreí mucho, grité y corrí hacia él para darle un enorme abrazo de bienvenida.
Esperaba a David desde hace mucho tiempo, sobre todo, desde que supe que ya tenía el pasaje. Lo extrañaba mucho, extrañaba a ese amigo cómplice que me conoce desde niña y con el que crecí. Han sido años de espera desde la última vez en Lima pero ya estás aquí, ya estás aquí y estoy feliz en medio de algunas tristezas.
Subimos a mi casa y poco a poco los amigos fueron llegando. Nos vemos diferentes. Estamos grandes, estamos viejos. Corrección. No estamos viejos pero ya no tenemos 19 desde la última vez. Conversamos y nos pusimos, a grandes rasgos, al día de todo pero más que nada recordamos. Reunidos, cada uno con una sonrisa cómplice en el rostro, me hace saber que estoy en familia. Estoy con los amigos de barrio a los que quiero como mierda y porque contradiciendo a Charly en "Los dinosaurios" ... Estos amigos de barrio nunca van a desaparecer!
Tenemos casi dos meses para disfrutarte y pasar las mejores vacaciones de la vida hasta que vuelvas a irte a Israel y luego regresar. Vamos a empezar a jugar todos los días como cuando éramos niños y no nos importaba nada más. Seremos niños y grandes a la vez desde hoy hasta mediados de marzo.
David, el gordo, la vaca está en Lima y yo estoy feliz. Feliz de verdad.
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