jueves, 22 de diciembre de 2011

Mi primera vez en el cuarto oscuro

       

     Cada vez que me acuerdo de este momento, ahora, me río. La primera vez  que revelé un rollo fotográfico fue fatal, catastrófico y horrible. Nunca lo olvidaré ya que estuve encerrada en ese cuarto oscuro, aproximadamente, una hora. Me demoré toda una eternidad para destapar el rollo, enroscar la película en el carrete y finalmente meterla en el tanque. Proceso que  hice, cuando  dominé la técnica, en cinco minutos.

En medio de sollozos, lisuras y mi desesperación por salir de ese cuarto sin luz, maldije a más no poder la fotografía, creo que hasta unas lágrimas de angustia se me salieron. No lo dudo. Pude haberme dado por vencida a los quince o treinta minutos, pero eso significaba perder el rollo tomado. Si abría la puerta de ese pequeño cuarto mis fotos terminarían por velarse y habría mandado al carajo todo mi trabajo de campo.

Los minutos pasaban y yo seguía como empecé. Lo que más me costaba era enroscar la película en el carrete ya que mientras lo hacía esta se atascaba y tenía que volver a empezar miles de veces. El proceso se dificultó más porque el rollo ya estaba maltratado y por lo tanto era más difícil que entrara suavemente en el carrete sin atascarse.

¡Maldición! Decía a cada rato. Ya no aguantaba más estar encerrada sin un destello de luz en ese cuarto. Estaba cansada, harta, impotente, colérica y amarga. ¡Qué rollo para más imposible! ¡Te odio!... como si las cosas sintieran. Estúpida.

Al ver que ya no podía más y que el rollo seguía atascándose hice lo que debía hacer pasados los primeros quince minutos: pedir ayuda. Toqué la puerta de adentro hacia afuera y dije… “¿alguien puede ayudarme, por favor?” ya que a fuera del cuarto oscuro había gente que ya estaba revelando sus rollos con los químicos. Es decir, estaban en el paso dos.

A mi llamado acudió una compañera de otro curso, con la que hacía grupo para un trabajo. Apagaron las luces de afuera y ella entró a mi rescate  y al de mi película. Diez minutos más duró el sufrimiento con ella adentro ya que era difícil enrollar mi película por el brusco maltrato que había sufrido durante una hora a manos de una inexperta desesperada.  Cuando, por fin, pudo hacerlo, salimos del cuarto oscuro y vi la luz. Un sentimiento de alivio y amor por la luz me embargó, fue chistoso sentirlo.

Le di las gracias infinitas y seguí yo sola con el paso dos. Este se me hizo más asequible, no era tan complicado. Constaba en vaciar los químicos en el tanque, con la película enroscada adentro (paso uno), y tomar intervalos de tiempo diferentes para el revelador, el paro y el fijador. Continué con el paso tres, poner el carrete en agua por diez minutos. Qué aliviada me sentía después de esa hora de sufrimiento;  sin embargo vino a mi, otra vez, el sentimiento de angustia. Después del baño en agua, viene el secado que sería el momento de la verdad. En minutos sabría si es que mi esfuerzo tuvo éxito. ¿Habrán salido mis fotos? Si bien no entró luz por ningún lado, el rollo estaba muy maltratado.

Para mi buena suerte, salieron veinticuatro fotos de treinta y seis. Ver mi negativo con muchas fotos, me emocionó, pude haberme quedado sin una foto después de tanto sufrimiento.  Así que  me alivié y continúe con el paso tres, que consiste en colgar el largo negativo con unos ganchos y ponerlos en el área de secado para luego cortar los negativos ponerlos en el porta negativos y finalmente continuar con la ampliación de las fotos en el papel fotográfico.

Esta primera experiencia revelando sola fue desesperante pero al finalmente aprendí a desenrollar el rollo y ponerlo en el carrete, sí, me volví una experta en el paso dos, lo hacía en cinco minutos o en menos tiempo.

Definitivamente, nunca dejaré de recordar mi primer día en el cuarto de revelado. Han pasado meses desde que no revelo un rollo… espero no haberme olvidado. 




miércoles, 21 de diciembre de 2011

La tentación por un BlackBerry


    Últimamente, chequeo el Facebook y me doy cuenta de que todas las publicaciones que se actualizan en esta red social son vía celular. Veo anuncios como: “ . . . hace medio un minuto a través del BlackBerry”; “… foto publicada hace una hora a través del BlackBerry”; “ … estuvo en Miraflores, Zarate, Jesús María, Magdalena hace 5 minutos a través del BlackBerry”, etc.

Pues sí, ahora todo, absolutamente se hace vía BlackBerry o desde un smarthphone. Gracias a este aparato sabemos dónde y con quienes están nuestros familiares y amigos en tiempo real. Al parecer, es inevitable, que alguien que cuente con un BlackBerry se resista a la tentación de postear sobre lo que está haciendo y en qué punto del a ciudad se encuentra.

La moda ahora es tener uno de estos celulares y postear si es que hoy comiste o no, si estas en el baño, si tienes sueño o no, si te fue mal en el día, si estas enfermo o si estas ebrio. El Nextel, con su estruendoso sonido de alerta, ha sido desterrado en los últimos meses por el este inmediato equipo de comunicación. 

No mentiré, la tentación de adquirir uno ha rondado estos últimos días por mi cabeza ya que mi economía ha mejorado un poco. ¿Por qué lo compraría?: Es bonito, tiene internet inmediato hasta el último rincón de la ciudad, cámara y música en un solo equipo. Así ya no tendría que cargar la cámara y el mp4 por separado. ¡Definitivamente muchas cosas ricas en un solo lugar ¡

 Sin embargo, cuando estoy a punto de ir a una tienda por ese paradisíaco equipo, la conciencia y la responsabilidad rompen la burbuja de ansiedad por tener uno. Podría pagar por el equipo y tenerlo en mis manos inmediatamente, pero no sé si lograría cumplir con los pagos mensuales ya que a eso se sumarían mis otras deudas. Tal vez, sí, me dice la tentación en el cerebro, pero esto significaría llegar totalmente arrancada a fin de mes sin derecho a disfrutar de mis fines de semana en el centro, barranco, en la casa de un pata o dónde sea.

Por eso querida tentación, te digo ¡NO! y ya lo decidí. Me quedaré con mi celular de pantalla anaranjada, de sonido bajo que se cuelga a cada rato y que en lo peor de los casos se apaga solo. Bueno, algo de automático tiene. Además así dejo algo de curiosidad a los stalkers del Facebook si en algún momento me desaparezco de este mundo angosto del internet.

Hare Krishna


          Hoy, saliendo del trabajo, me crucé con un grupo de chicos que vestían túnicas largas y anaranjadas. Estos iban acompañados de tambores y pequeños platillos de mano, caminando y  entonando al unísono:   
Hare Krishna, Hare Krishna,
Krishna Krishna, Hare Hare,
Hare Rāma, Hare Rāma,
Rāma Rāma, Hare Hare.

Entre todo el tumulto de gente que los miraba y escuchaba, al igual que yo, uno ellos me dio un folleto mientras entonaba el Hare krishna a todo pulmón.

Los Hare Krishna son una agrupación que se dedica a la adoración y devoción  extrema del Dios Krishna, el dios hindú del que todos los demás dioses emanan. Creen en la reencarnación, la purificación total del alma y el karma. Para que estos se cumplan con el orden universal que ellos buscan se debe seguir una dieta basada únicamente en comida vegetaría, excluyendo por completo la carne. Los Hare Krishna fomentan por sobre todas las cosas la protección de la vida animal.

Esta hermandad, además, busca recuperar los valores divinos y el comportamiento adecuado que lleven al hombre a estar bien consigo mismo y con los demás. Por eso están en contra del aborto, en la matanza animal,  en el consumo de drogas, en la contaminación del ambiente y a todo tipo de actividad que vaya contra el bienestar del cuerpo  y del alma. Están en contra del materialismo y al beneficio y placer inmediato que este trae.

Por otro lado, los Hare Krishna han sido víctimas de acusaciones y como tal son reprochados por los demás como agrupación. Los señalan de tener un fanatismo absurdo debido a sus creencias y su vestimenta, también han sido criticados por nutricionistas debido a la dieta estricta a la que someten a sus adeptos. En el caso del trabajo mental que ellos llevan a cabo en esta hermandad como el yoga, algunos especialistas han señalado esas prácticas como lavadas de cerebro del ser humano.
              
Siempre encontraremos posiciones diversas en temas polémicos como en este caso, el de las costumbres religiosas. Estén herrados o no, esta es una fraternidad que debe de ser respetada como tal en sí misma, tanto por sus creencias, costumbres y forma de vestir. Este es un movimiento que cada vez gana más adeptos que acuden a sus filas libremente a nivel mundial.

Yo no soy vegetariana, al contrario, como poca ensalada y  me gusta mucho la carne. Ahora que hago una dieta para subir de peso consumo aun más de ella. Si un Krishna lee esto, tal vez me odiaría, no les pido perdón porque esta es mi costumbre pero si les prometería fomentar algunos de sus valores como lo son el cuidado del medio ambiente, la protección animal y el cuidado del cuerpo humano.

Si desean saber más sobre  este movimiento pueden visitar la siguiente página:
http://www.valoresyciencia.net/index.htm

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Mi papá y su Alianza Lima



    Si yo hubiese sido hombre, seguramente sería hincha a morir del mismo equipo de fútbol que el de mi  papá: Alianza Lima.  Siempre creí que era de la U porque la mayoría de mi familia lo es y la presión de grupo crece; sin embargo a estas alturas puedo decir que no  soy seguidora de ningún club en especial. Me jode. Envidio a todos esos hinchas que van al estadio a alentar a sus equipos con pasión. Me gustaría vitorear por alguno pero creo que es demasiado tarde para identificarme con algún equipo de fútbol.

Para mi papá el partido de hoy era importante, como para todo aliancista. Él quería ver al equipo de sus amores ganar, salir campeón y dar la vuelta en el Nacional. Es diciembre, el último mes del año, faltan pocos días para su cumpleaños, ¡Alianza tiene que campeonar hoy! Esta última frase se la escuché decir varias veces, con una sonrisa cómplice, durante la mañana, a cada conocido que se encontraba en la calle. Mi viejo siempre se entusiasma cuando ve a Alianza jugar, es su equipo, su pasión.

Cuando era pequeña, recuerdo que él siempre iba solo al estadio. Los clásicos eran imperdibles en su vida. Con ropa deportiva, descansando de las camisas y de  pantalones de vestir, se iba al estadio desde temprano con su banderola de blanquiazul y nos decía que ya venía. Mi madre espantada lo despedía con el corazón en la boca. Debo contar que para la señora de la casa todo evento en un estadio o masivo es alarmante.

Terminado el encuentro, mi viejo regresaba a la casa por la noche, vistiendo su bandera querida y cantando todas las canciones que había escuchado en el Comando Sur, nos saludaba contento y nos comentaba lo emocionante que había sido toda su estadía por la tarde en el estadio. Era raro pero lo que más esperábamos cuando regresara era que nos contara los chistes que lanzaban los palomillas, no sé qué tanto de jergas o palabrotas podía entender yo de chibola pero recuerdo que me gustaba escuchar a mi papá porque veía que realmente disfrutaba lo que contaba.

En el partido de Ayer ( Aurich – AL) recién vi a mi papá en los minutos suplementarios. Llegué a mi casa a las seis y media de la tarde. Llegué  y vi su carasa rígida ahí sentando frente al televisor, ante el cero a cero que indicaba el marcador. Llegó el momento de los penales que definirían el Campeón Nacional. Él tenía toda la certeza de que su Alianza iba a campeonar; sin embargo el primer penal fallido de su equipo lo dejó con la cara más seria y dura de como lo encontré. Gonzales falló el primer penal. No importa, dijo, es el primero ¡Vamos Alianza!

Aurich metió el primer gol de la noche, seguía el turno a Alianza con Soto, ¡GOOOOOOOOOOOOOOOOL! Saltó y gritó. Pero al minuto vino el segundo gol del equipo rival. Turno de Alianza una vez más … Trujillo pateaba el segundo penal que fue atrapado por Penny. En esta oportunidad vi a mi papá llevarse las dos manos a la cabeza decir un ¡Puta madre! Y lamentarse. Para ayudar a enfurecerlo más vino el tercer gol del Aurich con Ciciliano. Con este gol del equipo rival, las únicas que palabras que salieron de sus labios fueron: ¡Se acabó!... pero bien que guardaba la esperanza aliancista adentro. Es momento de alianza una vez más con Vílchez, pero este falló el penal.

 Alianza Lima, el equipo de sus amores no fue campeón este año.  Al terminar el partido en medio de las cachas que mi mamá le sacaba, este hombre lo único que dijo antes de irse a su cuarto y así convencerse de que será aliancista toda su vida fue: ¡Alianza Lima en las buenas y en las malas, contigo siempre mi blanquiazul!

                





jueves, 8 de diciembre de 2011

8 de diciembre

JHON LENNON
El 8 de diciembre de 1980 el psicópata  Mark David Chapman disparó contra Jhon Lennon.

ALIANZA LIMA
 En esta fecha también se conmemora el terrible accidente aéreo que sufrió el equipo Alianza Lima en el mar de Ventanilla.



martes, 11 de octubre de 2011

Perdimos como siempre ante Chile, pero jugamos como NUNCA



    El día de ayer perdimos el partido contra la selección chilena, 4 a 2 y sonó el pitazo final. Y ¿ahora qué,  igual dirán selección de mierda?, dirán perdimos como siempre?, siempre los alentamos y al final no logramos nada? Pues si bien en el primer tiempo la selección mostró un partido soso, feo y lleno de errores, en el segundo tiempo la lucharon. Metimos dos goles, no ganamos, pero igual nos llenaron de emoción y todos los celebramos. En el segundo gol nos llenamos de esperanza, si se puede un empate, pensamos en un quimero 4 a 3. No se pudo, ese penal nos desmoralizó. 

Ese árbitro no le dio mucho chance al Perú hoy, decía la gente, los arcos no dejaban de ser  chilenos, esos cuatro palos los maldeciremos siempre al igual que las oportunidades de gol que tuvieron nuestros jugadores. Sin embargo, me gusto la pelea que dio la selección. Aún faltan catorce partidos más  Con Chile siempre será el clásico del Sur, siempre habrá una bronca subjetiva pero hay que reconocer el gran nivel que tiene ellos al jugar. Son un gran equipo. Nosotros recién nos estamos consolidando como equipo y como tales debemos aún recibir  y asumir los sinsabores de una derrota.

No estamos descalificados del mundial en Brasil 2014, todavía se puede. Gustosos esperaremos a Chile para la revancha en el 2013, no importará si nos ganan, solo queremos que vengan a escuchar los vítores que tenemos para nuestra selección y que ensordezcan un poco. ¡VAMOS PERÙ!

domingo, 9 de octubre de 2011

Con P de Patria









    El viernes 7 de octubre la selección peruana de futbol se enfrentó contra el equipo paraguayo. La expectativa del partido se hizo patente desde temprano a las afueras del Estadio Nacional, hinchas, comerciantes y revendedores de entradas tomaban posición de todas las calles aledañas al estadio. El tráfico en la Avenida 28 de Julio se convertía en todo un caos y desorden hacia las cuatro de la tarde en adelante. Conductores de micro y taxistas alentaban a la selección, con el sonido del claxon, al pasar por el Nacional. Yo no iré al estadio pero me daré  una vuelta por allí, no solo por vivir muy cerca, sino porque tengo ganas de contagiarme de toda esa magia, adrenalina y pasión que solo se puede obtener de los hinchas que corren de un lado a otro buscando la puerta de entrada de la zona que han comprado, de esos comerciantes ambulantes que en este tipo de eventos dan rienda suelta a todo ese ingenio peruano y chicha que no deja de sorprenderme y de enorgullecerme, de los policías en sus caballos tratando de poner orden, de la banda de batucada haciendo vítores,  de periodistas haciendo su chamba, armando su nota y de las mezclas de olores a diversas comidas que se combinan en aquella atmósfera. 

El partido lo vi como la mayoría de peruanos, con los amigos, con infaltables cervezas y con todas las esperanzas en la cancha. Escuchamos todos el Himno Nacional… ¡VAMOS PERÚ CARAJO! Los ataques hacia el arco opositor  de nuestros jugadores no se hicieron esperar como antes, fue un primer tiempo muy emocionante a pesar de que nos dejaron con el grito de gol en la garganta todos esos primeros cuarenta y cinco minutos porque hubo muchas oportunidades. Llegó ese esperado e inolvidable segundo tiempo, gol de Guerrero ¡GOL CARAJO! ¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL! Nuestro primer gol en medio de vítores y abrazos. El partido sigue su curso, casi nos sentimos ganadores, estamos felices con un poco de miedo acompañado por un posible empate. ¡YA YA YA CENTRA! ¡PATEA¡ ¡TMRE¡ ¡ESTE WVON! ¿POR QUÉ NO SE LA PASO? ¡CORRE! ¡UUUUUUUUUFF! Y un ¡SALUD SALUD! ¡VAMOS PERÚ  Minuto setenta y dos ¡GOOOOOOOOL! ¡GOOL! Guerrero una vez más. Salta el Perú, un amigo bota lágrimas de emoción, ahora sí somos invencibles ¡TE AMO PERÚ!  Paraguay no nos tuvo en vilo, ni nos hizo un fútbol para cardíacos  

Entre sonrisas y adrenalina escuchamos el pitazo final del árbitro. Hemos ganado, nuestro fútbol ha mejorado a comparación de la era Del Solar, se ve más disciplina, garra, empeño, huevos, compromiso, respeto, amor y pasión de los jugadores hacia la camiseta y hacia los millones de peruanos que a pesar de tener miles de pendientes y problemas paramos noventa minutos de nuestro tiempo para emocionarnos con nuestra selección, para gritar gol y para celebrar un triunfo así sea pequeño. Tal vez aún nos falta nivel, tal vez aún hay muchos errores, tal vez la selección paraguaya no estuvo en su cien por cien y sí, es cierto, aún no le hemos ganado a los grandes, pero lo que sí es una realidad es que la selección ha despertado de su estado de letargo y que seguro esto solo lo pudo haber hecho un mago con un poco de suerte.

El día viernes no solo confié en Guerrero, Pizarro, Vargas, Farfán, Hernández o los trucos mágicos de Markariàn, sino en todos los demás fantásticos… Lobatòn, Vílchez, Balbín, Yotùn, en Chiroque que no llegó a entrar y en todos los demás jugadores que estuvieron en la cancha o en el banquillo. ¡Qué bonito fútbol Perú!

jueves, 22 de septiembre de 2011

Peppers Chili Hot Red . . . una semana despuès.


Hace una semana fue el esperando concierto de los Red Hot Chili Peppers en Lima. Primer concierto del recién inaugurado Estadio Nacional, definitivamente un espectáculo imperdible. Mi entrada la  había conseguido hace un par de días por medio de un amigo, me la revendieron a un precio asequible a pesar de que se trataba de un concierto del grupo más voceado y esperado del año. El día esperado llegó, ninguno de mis amigos iría por falta de entradas y la reventa estaría muy usura, digamos que era una de las privilegiadas hasta ese momento. . . Yo iba a ir a ver a los Red Hot Chili Peppers.
 Salì de mi casa, con rumbo al cajero del Banco Continental que está en la Avenida 28 de Julio para retirar los últimos veinte soles que me alumbraban y luego caminaría hacia el Estadio Nacional. ¡Qué bueno es vivir cerca así no gastaré en pasaje de regreso a casa! Me acerco al estadio, llego al cruce del Paseo de la República y 28 de Julio, el tráfico es más que caótico y amedrentador. Lleven el polo original de los Red Hot Chili Peppers a veinte soles, Lleve sus binoculares a diez soles señorita para que los vea de cerca, a sol el llavero, lleve! Lleve! Los cancioneros. . . Californication, Californication! 
Entre caballos, ambulantes y policías compré una lata de cerveza para contagiarme un poco de ese ambiente “conciertero”  que me gusta tener en la previa a uno. Momento de entrar, revisión de pies a cabeza, OK! Sí que el estadio está mejor pero tampoco es una maravilla, se ve limpio y recién pintado. Nada del otro mundo. Busco en qué lugar ubicarme en la tribuna. Permiso! Perdón! Dilculpen! . . . Está ocupado!, Está separado! Sigo caminando y trato de ubicarme donde se vea mejor la pantalla. Seis y media de la tarde, esperaré a que salgan los teloneros al menos.
Veo a las personas caminando de un lado a otro buscando la mejor ubicación. Aquí! No mejor allá! Por allá!, hay parejas a mi alrededor. Ya dime que sí! (los de adelante). Te amo mi amor (los de atrás). Amor me compras esto? (los del costado). Bendito lugar al que vine a caer, no importa. ¡RED HOT! ¡RED HOT!

 Se apagan las luces, la gente se emociona, es hora de los teloneros. Bien ya falta poco. Los hinchas siguen llegando, compran cerveza, cantan, ríen, saltan, todos esperamos a los Chilis Peppers. Dos amigos me llaman diciéndome que están por entrar y yo me reanimo aún más. A diez minutos para que salgan los Peppers se nos ocurrió comprar algo de chela para estar un poco más eufóricos y alegrones. La cola era interminable pero teníamos que comprar cerveza! Un poco de suerte de borracho nos acompañó ya que el concierto no comenzó hasta que subimos a la tribuna con nuestros vasos en la mano.
Se apagaron por segunda vez las luces y todo el estadio gritó con ansias al escuchar los primero acordes de Josh Klinghoffer. Primera canción, Hi Perú, ¡Ole Ole Ole Red Hot, Red Hot! Unas cuantas nuevas para que luego lanzaran sus clásicos; sin embargo no sé que pasaba en ese estadio, por qué la gente no la vivía con esas ganas que te recorren por todas las venas del cuerpo, por qué hay gente estúpida que solo se preocupa en filmar, por qué la zona más cara está casi estática, por qué en mi zona (tribuna) hay gente sentada aún así no sepan la canción. ¿ACASO NO ESTABAN ESPERANDO MESES, SEMANAS, DÍAS, HORAS, MINUTOS A LOS RED HOT CHILI PEPPERS?
¿Por qué el estadio no fue un mar humano lleno de furor ese 14 de setiembre, por qué no me sentí satisfecha y feliz cuando terminó en concierto, sino todo lo contrario? Será que debido a esa falta de furor, pasión, emoción y entrega del público peruano hacia los chili peppers no tocaron nada más que una hora y media, será que faltaron más Ole ole ole Red Hot, Red hot!, será que sobraron muchas cámaras y faltó más público argentino en grandes cantidades? Por eso digo que no te perdiste de mucho Brenda y te doy toda la razón Eduardo Tutaya.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Memorias - Daniel F.


Nunca fuimos juntos a un baile ni enfrentamos a
esos dragones, solo fuimos hasta la esquina y
miramos los mismos faroles.
 La Ciudad ya perdió la cordura y yo buscando una calle
engomada, la vida ofrece puerta de entrada pero
despues ya no tienes salida.
 La esperanza es
mierda a colores Me llega al pincho esta
rutina...

lunes, 5 de septiembre de 2011

Llueve sobre mojado

    Cuando estas de mala racha, te cae y te cae con todo. Día domingo por la mañana, amanecí con un terrible dolor de muela, este era tan profundo que fue el causante de que me levantara y no durmiera más mi mala noche de sábado juerguero. Es la maldita muela del juicio la que no me deja dormir, comer, hablar, pasar saliva, marmotear ni mucho menos estar tranquila. El dolor aumenta con las horas. Por la tarde, salgo a comprar  al mercado para preparar mi almuerzo pero todos los puestos próximos a cerrar no tienen lo que yo necesito y me atienden con premura, termino modificando todos los ingredientes para mi comida suplantándolos por los únicos que podía encontrar.

El dolor de muela es  más intenso que hace un par de horas,  la comida salió sobria pues no tenía ganas de cocinar y  estaba bastante falta de ingredientes necesarios. No me importa, tengo hambre, pero maldita sea ya no puedo casi ni abrir la boca para probar  ni masticar. Varias horas después que terminara de comer con dolor y paciencia decido leer un libro que hace unos días había comprado en la feria de la universidad, entusiasmada lo agarré de mi escritorio y me dirigí hacia el mueble de la sala que está cercano a la ventana. Iba en busca de distensión y tranquilidad total, quería algo que me ayude ocupar mi mente y así olvidarme un poco de tal dolor. Me siento, me aposento y me acomodo para tener una lectura cómoda; sin embargo me doy cuenta que no tengo mis lentes. Voy a buscarlos a mi  cuarto y no los encuentro, los busco por todos lados y corro con la misma suerte, creo que cuando uno busca algo con desesperación más se pierde el objeto. Ayer, nunca los encontré, de tal manera que solo pude leer unas cuantas páginas de aquel libro porque el sueño y el esfuerzo que hacía mi vista me vencieron. Me quedé dormida en el mueble junto a la ventana abierta, apenas conseguí media hora de profundo sueño y otra vez ese maldito dolor de muela saliente me despertó. Esta vez no solo me levanté con dicho dolor, sino un poco constipada también. Renegué. ¡MALDICIÓN!

En los últimos días, mi madre tampoco venía sintiéndose bien , los chequeos médicos no arrojan resultados como para encontrarle una cura inmediata al dolor de articulaciones que la aqueja hace más de una semana. Este fin de semana hemos cambiado de clínica, ojalá  el doctor que la está atendiendo ahora tenga un diagnóstico  pero sobre todo una cura. Verla quejumbrosa, adolorida, cabizbaja, preocupada y con todos los malestares encima, me duele, me frustra y me llena de impotencia. Hoy por este maldito dolor de muela no podré hacer algo para aliviarla ya que tampoco tengo ganas de nada. Decidí irme a dormir, después de ver que ella también lo fue hacer, en este intento dormí poco más de una hora. Al levantarme, aproximadamente a las ocho de la noche, el dolor casi no me dejaba ni hablar, me costaba pasar la saliva y el cachete izquierdo estaba más redondo que de costumbre . El dolor se había extendido hacia el oído y la garganta, maldita muela del juicio.  La odié, la maldije hasta el cansancio, por eso, decidida a que este dolor cesara y que mañana yo amanezca con todas las fuerzas para una rutina de gimnasio, salí a comprar una pastilla yendo en contra a que soy alérgica a ellas.

Farmacias cerradas alrededor, solo dos tiendas abiertas. Entré y pregunté por un doloflan, pagué un sol y regresé por la misma cuadra a mi casa. Al momento de tomarla tuve presente mi alergia por las pastillas como cada vez que tengo que ingerir una. A mí una pequeña pastillita puede mandarme a la tumba. Pero es doloflan, es como un desenfriolito, pensé ¡no me pasa nada nicagando! La tomé. Me quedé viendo los noticieros dominicales con la familia para matar el domingo y en eso recibo la llamada de un amigo de promo de cole que me invita a ir a una pequeña reunión de despedida de un amigo en común ya que al día siguiente regresaba a España. Yo acepté. Fui a cambiarme, a arreglarme un poco la cara de adolorida que tenía y lo esperé. Hacían veinte minutos de la pastilla y la llamada, con lo que comencé a sentir una pequeña picazón en los ojos, no le di mucha importancia. A los pocos minutos, cuando entré al baño a arreglarme el moño del cabello, me di cuenta que había un bultito debajo de mi parpado izquierdo. ¡Mierda, me intoxiqué! En menos de quince minutos ya no tenía ojos, sino dos globos de piel que ya no me dejaban ni ver, el pecho se me comenzaría a cerrar en poco tiempo y terminaría en un paro respiratorio. 

 Mi domingo terminó en una sala de emergencia del hospital Santa Rosa, ubicada en Bolívar con Sucre, una clínica en domingo nos sacaría un ojo de la cara, un ojo que yo, sobre todo, ya no tenía en mi cara. Al llegar pague en caja los diez soles de la consulta, me sorprendí de lo barato que era, entré por unas rejas, mi papá se quedó a fuera  esperando con mi hermana. A ellos no les gusta el ambiente a hospital, que me hayan acompañado a una fue un gran esfuerzo. Cuando llegó mi turno de atención, el doctor me atendió con premura y eso no me gusto para lo aprensiva que soy. Yo suelo llenar a los doctores con miles de preguntas, si esto choca con esto o con lo otro, si mi alergia aumentaría, si afectaría mi corazón o si me daría un paro. El doctor se exasperó y yo también.  Que tengo muchos pacientes y no puedo demorarme mucho con uno, me dijo. Yo le dije que se trataba de mi vida y que no me parecía que me atendiera en menos de un minuto. Nos miramos con odio, el frunciéndome el ceño y yo con mi cara de sapo hinchado. Dexacor más una ampolleta, eso comprarás y vas al consultorio número ocho para que te la coloquen, dijo apurado y mirando hacia la receta. Me paré furibunda y decepcionada, no le di las gracias. Me pusieron la inyección y salí con mi viejo y mi hermana rumbo a casa. 

Los dolores reumáticos de mi madre, la muela de muela, una comida sobria, un adiós, lentes perdidos y una inyección intravenosa de desintoxicación acompañaron mi domingo. Lo malo siempre viene acompañado. Siempre llueve sobre mojado.

domingo, 28 de agosto de 2011

TEDxTukuy

     Ayer se llevó acabo en el Auditorio de Derecho de la PUCP el evento  TEDxTukuy. Este es un encuentro entre personas líderes y emprendedoras  que por así decirlo la hicieron linda en la vida. Músicos  empresarios, políticos  científicos  psicólogos, lingüistas,  etc., se dieron cita este sábado 27 de noviembre para hablar no precisamente de fines académicos  sino para compartir sus experiencias, ideas innovadoras y decisiones que tomaron alguna vez para lograr y seguir el camino del éxito  Yo por su puesto estuve en ubicación VIP en tal acontecimiento, como no estarlo cuando uno está vistiendo un polo con el nombre del evento y portando una credencial que tiene la palabra APOYO. Lo bueno de tener este tipo de trabajos, es que, sin querer queriendo, citando al chavo, caes en lugares importantes. Lo que no ganas en dinero la experiencia lo compensa.

Entre los personajes más reconocidos estuvieron Antonio Brack, ex Ministro del ambiente, amable, educado e inteligente, en su ponencia dijo algo muy cierto, que en el campo hay muchas personas con  PHD en biología pero  que no son reconocidos. Otra fue Mercedez Araoz, ex Ministra de Economía y Finanzas, elegante, tía regia y muy arrugada, como dijo mi hermana, no sé cómo no está en la cárcel  Bagua. Un personaje pintoresco y bonachón fue Augusto Plevisani, llegó por la tarde, entró haciendo la seña de paz y amor anunciándolo con una voz melodiosa, las que estábamos encargadas en ese momento del registro de invitados pudimos disfrutar unos minutos de él.  Uno más fue Lucho Quequezana, humilde, noble y músico por pasión  a quien pude pedirle un autógrafo y muy amable me lo concedió  Su historia de éxito es digna de ser escuchada y sobre todo aplaudida, compartió con todos los que estábamos en ese auditorio que fue tartamudo de niño y que sin embargo ahora se encontraba dando una conferencia en TED, fue todo un honor haberlo escuchado tocar ayer en el escenario. Y para terminar esta lista de las personas emprendedoras que yo reconocí  otro fue Steven Pinker, para los que saben de él y quizàs me lean, no se emocionen, ni digan ¡ QUÉ! ¡PINKER EN LIMA!, tranquilidad por favor, él no estuvo en físico  sino por una video-conferencia. Psicólogo experimental, polémico y sarcástico arranco más de una carcajada a todos.

El extenso dìa acabó con una gran ovación  estoy segura de que mucho más de uno se fue a casa, después de haber escuchado tales emotivas experiencias, extasiado y tal vez con ganas de comerse al mundo desde su posición en la vida.

viernes, 26 de agosto de 2011

Bienvenida modernizaciòn . . .

"Quise cambiar al mundo y nada cambió, cambié yo y cambió todo."(Anónimo).  No hay mejor frase para describir mi cambio repentino al gusto por la tecnologìa y la modernidad. Voy poco menos de una semana en la facultad de periodismo y en menos de dos días me he creado un twitter, una cuenta en gmail, en  youtube y ahora hasta un blog. Mis nuevas cuentas y sus respectivas contraseñas se están mezclando y enredándose en mi cabeza, estoy segura que tendré más de un intento fallido al momento de querer abrirlas. Después de esta observación anotaré estas nuevas direcciones virtuales en una lista con la clave al costado para no tener problemas en el futuro y no soltar un ¡CARAJO! cuando no pueda abrirlas.

¡ Cambié! y le estoy agarrando el gusto, hace una semana era  completamente ajena a estas cosas, creí que podía mantenerme en un retrógrada mundo de puño y letra, de libros y copias, de titulares al día siguiente en los periódicos y de los boletines informativos en los noticieros de la noche pero fue imposible. En todo lo ancho del mundo cada segundo está pasando algo nuevo . . . hay  gente sublevándose  un grandioso concierto,  personas llorando una muerte, mandatarios firmando un acuerdo, un loco tirando una bomba, parejas teniendo sexo en un lugar público  digno para ser colgado en el Youtube y saciar el gusto a los sórdido, mascotas que hablan, bebes que hacen piruetas, ancianos bailando como en su años mozos o  soltado groserías  Todo esto sucede a nuestro alrededor o en lo más lejano y sin embargo no somos ajenos a tales acontecimientos, ni tenemos que esperar tanto para enterarnos, sino todo lo contrario pareciera que el mundo se vuelve angosto: es inmediato.