viernes, 13 de febrero de 2015

VIERNES 13





Un viernes 13, hace tres años, conocí a Aldo en un bar. Él me habló de Charly  y me enamoré. Desde ese entonces nos hemos besado miles de veces. Nos hemos peleado, reconciliado, hemos ido a varios conciertos, hemos tomado muchos litros de cerveza, hemos comido grandes cantidades de pizza y hemos conversado. Nos hemos querido, odiado. Hemos follado más de un millón de veces, en varios telos de Lima y algunos de provincia. Nos hemos reído, llorado. Hemos viajado, bailado, hemos visto películas y siempre está a mi lado. No tenemos una fecha de aniversario en el mes. Solo sabemos que nos conocimos un viernes 13 en invierno. Maldito y bendito a la vez.


domingo, 1 de febrero de 2015

NO EXISTE UNA ESCUELA QUE ENSEÑE A VIVIR




Yo fui escolar hace once años. Recuerdo las boletas excesivas que mis padres pagaban cada mes. Con la promesa de una mejor calidad en la educación e infraestructura lo único que hizo el director de aquel colegio, que ahora no existe, fue construir una de las tantas universidades fantasmas que hay en Lima. Esas que solo ocupan un edificio a mitad de cuadra y que te aseguran un éxito profesional en solo cuatro años.

Las quejas de los padres en estas últimas semanas sobre los recargos en la matrícula han sido con justa razón. En las boletas de pago figuran cobros como por una bolsa de cemento a cada alumno con la finalidad de construir nuevas aulas y/o pasadizos; por material educativos que, finalmente, no son nada más que copias; y uniformes, que a precio real no pasan de cincuenta soles pero a nivel escolar es el doble.

La educación en el Perú es desigual y sobre todo pobre. Tanto en colegios particulares como estatales el floro educativo es el mismo. Historia, matemática, religión, lenguaje, geografía, cívica y educación física son cursos dictados por profesores mal remunerados y sin ganas de enseñar. Educadores que siguen una currícula obsoleta, aburrida y superficial.


Los únicos buenos recuerdos que tengo de mi etapa escolar es ver a mamá preparándome mis exuberantes y prodigiosas loncheras, a papá poniendo Radiomar a las 6 am. para escuchar baladas de oro, a mi hermana haciéndose la enferma para no ir al colegio, haber conocido a Kelly y a Mile, a mi primer enamoradito, a otros grandes amigos y las Galerías Brasil.