lunes, 7 de julio de 2014

"UNA CANCIÓN TRISTE"



Una canción triste para los momentos bajos,
para sentirte acompañado cuando te sientes vencido, 
una canción triste para cuando estas solo, 
cuando no sabes el modo de salir adelante. 



para cuando estás solo


https://www.youtube.com/watch?v=OEPkaGcujPg
Una canción triste
Enrique Bunbury


domingo, 15 de junio de 2014

NO SÉ BESAR




La noche iba a ser depresiva, lo sabía. Por eso me negué a quedarme en casa el viernes pasado. Busqué algo de dinero y encontré veinte lucas en una mochila. Cogí mi cartera, me pinté los labios de rojo, me puse los audífonos y me quité de casa con el floro de que tenía chamba toda la madrugada. Ese día no quería regresar. Mala idea una vez más.

Mi destino era el Centro de Lima.  Primero, al Bar de Ciro y luego a cualquier lugar, a cualquier punto de la ciudad. Hice la ruta de siempre para llegar a Quilca, latear por Wilson y Paseo Colón. Si quiero ver putas y travestis en acción cojo la Av. España y bajo hasta Colmena. Ese día por complacer mi morbo opté por esta última opción. Otra mala idea. Mientras caminaba por ahí, un hijo de puta me metió la mano. Quise sacarle la mierda pero el muy cabrón se fue corriendo cagándose de risa.

Prendí un pucho para botar mi cólera y aceleré el paso hasta llegar a "Don Lucho". Al entrar sonaba Tabaco y Ron. Me senté en la mesa de al fondo y pedí una Pilsen helada. El lugar no estaba tan lleno. Si entraba algún conocido podía darme cuenta y lo invitaba a compartir mi chela. Sin embargo,  nadie apareció por esa puerta. Tampoco había salido en busca de compañía.

Con dos chelas encima, quería seguir la noche donde sea. Así que me metí a cualquier antrucho donde no cobren entrada. Con mis últimas diez lucas pedí un Chilcano que pretendía hacer durar un buen rato hasta que cualquier borracho me invitara más trago. El setlist aún estaba tranqui, sonaba El che y los Rolling Stones, como para hacerme recordar por qué había salido a ahogarme en un bar.

No sé si fue la melancolía o las ganas de pasarla bien las que me embriagaron, pero a la medianoche estaba lo suficientemente empilada como para pararme a bailar sola todas las canciones que me diera la gana. Mientras lo hacía, me di cuenta de que en la otra mesa estaba sentado un ex que había llegado de Uruguay hacía un par de meses. Quise llamar su atención y lo conseguí. Se acercó a saludarme y me invitó  a compartir unas las chelas. Acepté.

La noche avanzaba y la música mejoraba. Mientras bailábamos, nos mirábamos fijamente a los ojos de rato en rato, con una mirada cómplice como si supiéramos dónde íbamos a terminar esa noche. Cuando regresábamos a la mesa para seguir embriagándonos, conversábamos de lo que había sucedido en nuestras vidas en estos últimos tres años. Le conté que, por fin, había acabado la universidad, que trabajaba en un diario chicha y nunca llegaba a fin de mes. Él me contó que seguía sin tener ahorros en el banco y que se había enamorado. Sentí celos pero me alegré.

Para evitar que me contara de sus amores, lo saqué a bailar Los días y las sombras, un tema de  Voz Propia que justo sonó en el bar. Bailamos esa canción como locos porque nos hacía recordar los buenos tiempos de bohemia y sexo que pasamos durante un largo año. Días maravillosos en que las noches se acababan al día siguiente entre música, vinos y porros. Vivir el momento era la realidad. No enamorarse la condición. Y, finalmente, el compromiso y el fracaso, los dos grandes temores en nuestra `relación’.

Hay que morir cada noche
con el sol y con el día
volver a nacer

Fueron  tantos los  recuerdos en ese momento que no me aguanté más y lo besé. El beso fue extraño, feo y amargo. Él también lo notó. Separó su cuerpo del mío y me dijo que yo no sabía besar. Le pedí un chance más y no funcionó. Mientras sonaban los últimos acordes de la canción, tuvimos un par de intentos fallidos que nos bajaron la adrenalina de terminar la noche en un telo cercano. 


No sé besar, si supiera te besaría. . . ¿Cómo es que se colocan las narices?

martes, 10 de junio de 2014

"EL HOMBRE CONFLICTUADO CON SUS PROPIOS DESIGNIOS"





Foto: Solange Ávila
Tema: El hombre conflictuado con sus propios designios de Leuzemia



En la Colina de los Duendes 
en esa ciudadela de telarañas y de eternos enigmas sin brazos 
había una multitud de remolinos. 
En medio, estaba akella voz infrecuente 
pregonando el latido de los sueños en el rígido canto de sus ojos 
ke me incitaron a besar el torrente más cansado de tus labios. 

Navegaba entre las piernas de tus dedos 
y de pronto una luz se sentó 
Anda en busca de un sueño: 
No me kites el Aire 
no me kiten el Sol 
Salí en busca de las cosas ke nunca necesitaré 
Porke akí... 

Puedo ser feliz de muchas otras formas, 
puedo ser feliz complicándome las cosas 
Conversando kon la Noche 
indagando si la Luna se ha mudado o se esconde 
Pues la llamo y no responde... 

Salí en busca de las cosas ke nunca necesitaré 
Porke yo akí... 

Puedo ser Feliz sin Dios y sin Banderas 
sin más estandarte ke dos tibias y una calavera 

Puedo ser Feliz sin Patria ni Fronteras 
sin más fundamento ke una flor o tu rivera 

Puedo ser Feliz sin Políticos de Mierda 
sin moneda, policia o animales en mi dieta 

Puedo ser Feliz sin toda esa cagada! 
sin más ideal ke una lluvia o tu Mirada 

Puedo ser Feliz sin ti, pero no Kiero 
porké iba yo a dejar este suicidio placentero, 
y además porke te Kiero, 
como un loco te espero, 
entre las piernas de tus dedos...

lunes, 9 de junio de 2014

ESTAS GANAS DE NADA


La maldita depresión  parece no terminar nunca, al contrario, se sigue prolongando. . . ¿dónde está El Chapulin Colorado para que me saque de esta?

miércoles, 23 de abril de 2014

Recordando el popular "Last Kiss"



 "Last Kiss" es una canción compuesta, originalmente, por el cantante de blues Wayne Cochran (1939), conocido como "El caballero blanco del Soul" y actualmente ministro en Florida. El tema fue lanzado en 1961 pero no tuvo el éxito que hoy tiene. La letra cuenta la historia de una pareja de novios que sufre un  accidente automovilístico en el cual pierde la vida la joven adolescente. Cochran fue testigo de la  fatídica escena y vio cómo la pareja se daba el último beso de despedida. 


En junio de 1964 J. Frank and the Cavaliers lanzó una versión mejorada de la canción, incluyendo más coros e instrumentos como el saxofón y el piano. Last kiss llegó a ocupar el segundo lugar en los Billboard de ese año bajo la firma y registro del grupo. Asimismo, fueron premiados con un disco de oro debido a los millones de ventas que obtuvieron por la gran acogida del público. Con los años, la banda se desintegró y Wilson continúo en el mundo musical hasta que murió en 1991, a los 41 años.


Después de 33 años en que la canción quedó en el olvido, la banda de grunge Pearl Jam decidió grabarla como sencillo e incluirla en su disco Lost Dogs (noviembre 2012). El tema logró posicionarse en los primeros puestos de reconocidos conteos como el popular Billboard, nuevamente, y el Modern Rock Tracks. "Last kiss" marcó una buena época para la banda. Eddie Vedder y todos los integrantes ganaron discos de oro y platino, y con el tiempo, empezaron a ser reconocidos como uno de los grupos más importantes del género grunge. 


La letra de "Last kiss" o "El último beso" fue traducida por Omero Gonzáles e interpretada por muchos grupos y cantantes hispanohablantes como los Doltons (Perú 1965) en la época de la Nueva Ola.


Alci Acosta, reconocido bolerista colombiano.


Los Apson, grupo de rock mexicano (1960).


Gloria Trevi, México 1990.


Carlos Manuel y la Orquesta Zafiero, Uruguay 1988. Versión de "Last kiss" en merengue.

La lista de las versiones de "Last Kiss" o "El último beso", o como quieran llamar al tema, es muy larga. No solo existen grupos o solistas conocidos que le rinden tributo a esta canción, a esta bella historia de amor, sino que hay muchos aficionados y bandas de garage que se han animado en interpretar el tan conocido "Last kiss" para todo el mundo. Y tú, ¿Qué versión es tu preferida?

lunes, 21 de abril de 2014

45 minutos de Spinning





El reloj ha sonado y es la hora de levantarse. El cielo está oscuro, hace frío y el silencio predomina en casa. Son las 5 y 30 de la mañana y cambio la piyama por ropa deportiva. Alisto la mochila, meto la toalla y el botellón de agua. Amarro mis zapatillas, pongo el mp3 en el bolsillo y arranco hacia el templo que me hará sufrir y relajarme durante las primeras horas de la mañana.

Una vez allí, ya no me siento extraña. Hay más personas entrenando y no soy la única loca que se levanta a estas horas de la mañana para desintoxicar su cuerpo después de este largo fin de semana. El olor característico del gimnasio es el primero en recibirme, saludo a los chicos del counter, doy mi código de ingreso y voy al baño para tirarme un buen chorro de agua en la cara para terminar de despertarme y así rendir de la mejor manera.

Al entrar al salón el aire acondicionado te congela. Hay treinta bicicletas estacionarias esperando hacerte sufrir por los próximos cuarenta y cinco minutos. Subo a la mía, la número cuatro, y comienzo a pedalear para entrar en calor mientras la gente poco a poco va llegando. El instructor ya está en la bicicleta principal, exactamente al frente de todos, apaga las luces blancas y prende unas más sicodélicas. La canción elegida por él es I got a feeling de los Black Eyed Peas en una versión remix 2050.

Mi cuerpo aún está lento y flojo a pesar del estiramiento. Me cuesta pedalear un poco, después de estos cuatro días sin entrenamiento. Chequeo que la toalla y el tomatodo estén en el sitio indicado para que usarlo cuando es necesario. Me tomo cinco minutos de aclimatación y poco a poco voy sintiendo cómo mis músculos se van interiorizando en el ejercicio y cómo van cogiendo tono, calor y cadencia.

En esta oportunidad solo somos quince personas las que queremos destrozarnos las piernas y sudar hasta botar el último chorro de nuestros cuerpos. La canción comienza a tomar un poco más de ritmo y nuestro gurú del spinning nos dice inmediatamente: Segunda posición y giren la perilla a la derecha para ponerle más carga. El reloj marca las 6:05 a.m. y tú ya te quieres ir. Con este peso no vas a soportar los cuarenta minutos eternos e insoportables que faltan. Sin embargo sacas fuerza de donde sea y sigues. Te das ánimos. Piensas en el Lomo Saltado que te comiste ayer, en las chelas de fin de semana y en la torta de chocolate que te devoraste para salir de tu depresión y, entonces, pedaleas con más fuerza. Ahora eres solo tú y tu bicicleta.

Ya no tienes ganas de irte y de mucho menos tomar agua. La música revienta y las luces juegan con ella. El lugar es muy parecido a una discoteca con la diferencia de que acá no estás vestido con tus mejores trapos ni bien perfumado; al contrario, estás con ropa deportiva, estás sudando hasta por los ojos y posiblemente apestes. Todos tenemos la adrenalina a mil. El I got a feeling nos ha despertado. Pónganle más carga gorditos si quemar grasa es lo que quieren.

La resistencia tiene todo el peso posible. A mi alrededor veo caras de sufrimiento y de dolor. Sientes que las piernas te queman pero sientes vida al mismo tiempo. Estamos en una subida, según el instructor, por eso dejo que mi mente vuele. Imagino que estoy pedaleando para llegar a la cima de una montaña, imagino que me están persiguiendo para matarme, imagino que estoy yendo detrás de Charly García, imagino que estoy a punto de llegar a encontrar el oro al final del arcoíris. Imagino miles de cosas porque en esta carrera no existen los problemas, el dolor, ni nadie. Siento la música por mis venas y mi corazón a mil. Los cuarenta y cinco minutos, que al inicio fueron dolorosos, se han terminado y yo sigo en pleno clímax.


Despierto de mi nube y veo otra vez a gente a mi alrededor. Aquí estamos nuevamente los quince, la chica y el chico fitness, la señora gordita, el broder súper delgado que quiere sacar piernas, la exhibicionista, el antisocial, la resaqueada, el alpinchista, el perseverante y yo. La clase ha terminado y tengo la sensación que la rutina se me quedó en el diente. Podría darle una hora más pero por hoy ya fue suficiente. 

jueves, 20 de febrero de 2014

CASO VERÓNICA



20 de febrero del 2013

Hoy se cumple un año de aquella  terrible desgracia. Hace un año Verónica, con unas copas demás, tomó el taxi equivocado sin saber que este la llevaría a la muerte. Hace un año, Verónica de 24 años fue violada y asesinada por un ser inescrupuloso  y repudiable. Un maldito desgraciado que aún anda libre por las calles de Lima escondido bajo el disfraz de taxista. Hace un año estamos sin ella. Hace un año que media Verónica está rota, no tenía muchos años pero le hicieron daño.

Verónica no era de ir a discotecas pero ese fatídico día fue a una. Ella era más de ir a bares o ‘antruchos’ como los llamaba. Le gustaba  la cerveza, el rock y la salsa dura pero ese día, por presión de amigos y por no quedarse en casa a vivir un día más la depresión por la que atravesaba aceptó la invitación. Craso error.

Aquel miércoles se había arreglado después de mucho tiempo y estaba más guapa que cualquiera. Ella, que no es de vestirse como una señorita, ese día se puso un vestido floreado de estilo hawaiano que se adecuaba bien a su figura delgada y piel canela. Como nunca, se puso tacos. Se pintó los labios de color rojo y se rizó las pestañas. Recuerdo habérmela cruzado por el barrio minutos antes de que vaya a esa discoteca miraflorina. Iba con unos amigos que la habían pasado a recoger a su casa como siempre. No era raro verla rodeada de gente pues tenía amigos por todos lados.

La saludé de lejos alzando la mano y ella también lo hizo mostrándome su enorme sonrisa. Sonrisa que vi por última vez sin saber que nos estábamos despidiendo para siempre. Me enteré de su muerte un sábado cuando salía a correr como todas las mañanas. Había una patrulla de la policía en la puerta de su casa y veía a sus padres llorando desconsoladamente. No dudé en acercarme porque conozco a la familia Ramírez hace mucho tiempo. Verónica y yo nos hicimos amigas desde los cinco años. Era hija única como yo y  crecimos juntas hasta el día en que murió.

La escena era desgarradora y solo podía sentir confusión. Le pregunté al Loco de la cuadra qué es lo que había pasado y me dijo que Verónica había desaparecido hace dos días. Me acerqué a uno de los policías que estaba dentro del auto y nerviosa le hice la misma pregunta. Este más frío que el Loco me contestó que habían encontrado el cuerpo sin vida de la hija de los señores.  El corazón se me paralizó, me quedé sin voz. No podía respirar, me dieron nauseas. Me sentí mareada y las rodillas se me doblaron. Estuve a punto de caerme al piso pero a penas y pude sostenerme de la puerta del carro policial. Con la voz entrecortada le pregunté si estaban seguros de lo que decían. Quería escuchar un no como respuesta. Lo necesitaba pero ellos solo me respondían que sí.

Encontramos el cuerpo de la joven dentro del Faro del malecón de Miraflores. Al parecer el asesino abusó de ella y para que no lo denunciara la mató. La chica tiene varios golpes en el cuerpo, seguro intentaba defenderse o escapar pero no lo logró. Ayer hemos buscado casi toda la tarde pero parece que este era un asesino monse porque al toque la hemos encontrado. Estos casos pasan siempre, señorita. A uno también lo paralizan sobre todo cuando le tienes que dar la noticia a la familia pero que se hace.

Verónica, efectivamente, después de que su cuerpo pasara por  todos los exámenes forenses, murió de la peor forma. Fue violada y estrangulada. Según la versión de los amigos con los que fue a esa discoteca ella había bebido mucho esa noche. Tomó whisky, vodka, cerveza, tequila, etc. Y todos los que la conocemos sabemos que  nunca le iba bien con las mezclas. Borracha se peleó con una amiga con justa razón pues esta entre sus aires de grandeza le había gritado toda la noche y le maldijo lo peor. Y las palabras de esta mala persona cobraron poder. Los amigos que la acompañaron a aquella fiesta también estuvieron muy borrachos y le perdieron el rastro desde las tres de la mañana.

El encargado de seguridad declaró que Verónica salió de la discoteca a las cuatro y media de la mañana en gran estado de ebriedad, que intentó ayudarla pero ella insistió en que podía irse sola y que caminó con dirección a la Bajada Balta. Lo que sucedió después solo ella y el maldito agresor lo saben. Tal vez Verónica quiso bajar a la playa de la Costa Verde a respirar un poco de aire o  sentarse frente al mar como tanto le gustaba. Tal vez quería esperar a que amaneciera y  que se le pase la borrachera. Tal vez solo quería pensar o acordarse de él, su última ilusión.

Según las investigaciones, el taxi que  tomó lo hizo en la Costa Verde. Este habría aprovechado a que se quedara dormida para violarla. El criminal posiblemente la recostó en el asiento de atrás pero ella al sentir que tenía un cuerpo encima manoseándola y con su repugnante miembro dentro de su sexo, trató de escapar pero no lo logró. La fuerza de ese desgraciado pudo más que la de ella. La habría violado cuantas veces quiso para luego deshacerse del cuerpo.

Puedo ver el padecimiento de mi amiga por tratar de safar de las manos de ese  maldito, mil veces maldito, delincuente. Siento su angustia, su miedo, su impotencia, su asco y sus ganas de salir de esta. Verónica, hoy, jueves 20 de febrero de 2014, cumple un año de muerta y el hijo de puta que le quitó la vida y que la hizo padecer una violación está vivo y libre. No está en la cárcel. Los policías por falta de datos y testigos nunca dieron con su paradero. Si ella siguiera con vida, lamentablemente, estoy segura, tampoco hubiese denunciado el caso. Por vergüenza  hubiese callado y jamás contar lo que  pasó, ni a las autoridades ni mucho menos a sus amigos.

habrá que ver
si la crónica Verónica reacciona,
la Verónica mitad
tiene muy poca maldad

pero está cansada de esperar. . .  LA JUSTICIA QUE NUNCA LLEGARÁ!