miércoles, 23 de abril de 2014

Recordando el popular "Last Kiss"



 "Last Kiss" es una canción compuesta, originalmente, por el cantante de blues Wayne Cochran (1939), conocido como "El caballero blanco del Soul" y actualmente ministro en Florida. El tema fue lanzado en 1961 pero no tuvo el éxito que hoy tiene. La letra cuenta la historia de una pareja de novios que sufre un  accidente automovilístico en el cual pierde la vida la joven adolescente. Cochran fue testigo de la  fatídica escena y vio cómo la pareja se daba el último beso de despedida. 


En junio de 1964 J. Frank and the Cavaliers lanzó una versión mejorada de la canción, incluyendo más coros e instrumentos como el saxofón y el piano. Last kiss llegó a ocupar el segundo lugar en los Billboard de ese año bajo la firma y registro del grupo. Asimismo, fueron premiados con un disco de oro debido a los millones de ventas que obtuvieron por la gran acogida del público. Con los años, la banda se desintegró y Wilson continúo en el mundo musical hasta que murió en 1991, a los 41 años.


Después de 33 años en que la canción quedó en el olvido, la banda de grunge Pearl Jam decidió grabarla como sencillo e incluirla en su disco Lost Dogs (noviembre 2012). El tema logró posicionarse en los primeros puestos de reconocidos conteos como el popular Billboard, nuevamente, y el Modern Rock Tracks. "Last kiss" marcó una buena época para la banda. Eddie Vedder y todos los integrantes ganaron discos de oro y platino, y con el tiempo, empezaron a ser reconocidos como uno de los grupos más importantes del género grunge. 


La letra de "Last kiss" o "El último beso" fue traducida por Omero Gonzáles e interpretada por muchos grupos y cantantes hispanohablantes como los Doltons (Perú 1965) en la época de la Nueva Ola.


Alci Acosta, reconocido bolerista colombiano.


Los Apson, grupo de rock mexicano (1960).


Gloria Trevi, México 1990.


Carlos Manuel y la Orquesta Zafiero, Uruguay 1988. Versión de "Last kiss" en merengue.

La lista de las versiones de "Last Kiss" o "El último beso", o como quieran llamar al tema, es muy larga. No solo existen grupos o solistas conocidos que le rinden tributo a esta canción, a esta bella historia de amor, sino que hay muchos aficionados y bandas de garage que se han animado en interpretar el tan conocido "Last kiss" para todo el mundo. Y tú, ¿Qué versión es tu preferida?

lunes, 21 de abril de 2014

45 minutos de Spinning





El reloj ha sonado y es la hora de levantarse. El cielo está oscuro, hace frío y el silencio predomina en casa. Son las 5 y 30 de la mañana y cambio la piyama por ropa deportiva. Alisto la mochila, meto la toalla y el botellón de agua. Amarro mis zapatillas, pongo el mp3 en el bolsillo y arranco hacia el templo que me hará sufrir y relajarme durante las primeras horas de la mañana.

Una vez allí, ya no me siento extraña. Hay más personas entrenando y no soy la única loca que se levanta a estas horas de la mañana para desintoxicar su cuerpo después de este largo fin de semana. El olor característico del gimnasio es el primero en recibirme, saludo a los chicos del counter, doy mi código de ingreso y voy al baño para tirarme un buen chorro de agua en la cara para terminar de despertarme y así rendir de la mejor manera.

Al entrar al salón el aire acondicionado te congela. Hay treinta bicicletas estacionarias esperando hacerte sufrir por los próximos cuarenta y cinco minutos. Subo a la mía, la número cuatro, y comienzo a pedalear para entrar en calor mientras la gente poco a poco va llegando. El instructor ya está en la bicicleta principal, exactamente al frente de todos, apaga las luces blancas y prende unas más sicodélicas. La canción elegida por él es I got a feeling de los Black Eyed Peas en una versión remix 2050.

Mi cuerpo aún está lento y flojo a pesar del estiramiento. Me cuesta pedalear un poco, después de estos cuatro días sin entrenamiento. Chequeo que la toalla y el tomatodo estén en el sitio indicado para que usarlo cuando es necesario. Me tomo cinco minutos de aclimatación y poco a poco voy sintiendo cómo mis músculos se van interiorizando en el ejercicio y cómo van cogiendo tono, calor y cadencia.

En esta oportunidad solo somos quince personas las que queremos destrozarnos las piernas y sudar hasta botar el último chorro de nuestros cuerpos. La canción comienza a tomar un poco más de ritmo y nuestro gurú del spinning nos dice inmediatamente: Segunda posición y giren la perilla a la derecha para ponerle más carga. El reloj marca las 6:05 a.m. y tú ya te quieres ir. Con este peso no vas a soportar los cuarenta minutos eternos e insoportables que faltan. Sin embargo sacas fuerza de donde sea y sigues. Te das ánimos. Piensas en el Lomo Saltado que te comiste ayer, en las chelas de fin de semana y en la torta de chocolate que te devoraste para salir de tu depresión y, entonces, pedaleas con más fuerza. Ahora eres solo tú y tu bicicleta.

Ya no tienes ganas de irte y de mucho menos tomar agua. La música revienta y las luces juegan con ella. El lugar es muy parecido a una discoteca con la diferencia de que acá no estás vestido con tus mejores trapos ni bien perfumado; al contrario, estás con ropa deportiva, estás sudando hasta por los ojos y posiblemente apestes. Todos tenemos la adrenalina a mil. El I got a feeling nos ha despertado. Pónganle más carga gorditos si quemar grasa es lo que quieren.

La resistencia tiene todo el peso posible. A mi alrededor veo caras de sufrimiento y de dolor. Sientes que las piernas te queman pero sientes vida al mismo tiempo. Estamos en una subida, según el instructor, por eso dejo que mi mente vuele. Imagino que estoy pedaleando para llegar a la cima de una montaña, imagino que me están persiguiendo para matarme, imagino que estoy yendo detrás de Charly García, imagino que estoy a punto de llegar a encontrar el oro al final del arcoíris. Imagino miles de cosas porque en esta carrera no existen los problemas, el dolor, ni nadie. Siento la música por mis venas y mi corazón a mil. Los cuarenta y cinco minutos, que al inicio fueron dolorosos, se han terminado y yo sigo en pleno clímax.


Despierto de mi nube y veo otra vez a gente a mi alrededor. Aquí estamos nuevamente los quince, la chica y el chico fitness, la señora gordita, el broder súper delgado que quiere sacar piernas, la exhibicionista, el antisocial, la resaqueada, el alpinchista, el perseverante y yo. La clase ha terminado y tengo la sensación que la rutina se me quedó en el diente. Podría darle una hora más pero por hoy ya fue suficiente.