lunes, 21 de mayo de 2012

Entrevista a Marina Fernández, hija de Lolo Fernández



Hoy quise conocer a “Lolo” Fernández mediante una entrevista a su hija, la Sra. Marina Fernández Fernández. Marina abre la reja y me hace pasar a su acogedora casa. Al entrar, lo primero que me recibe es un altar con dos fotos de su padre. En la primera foto  veo a Lolo de joven, con su uniforme de la U y su redecilla en la cabeza, parado en la cancha de futbol; y en la segunda, veo a un Lolo mayor y débil que posa para la cámara desde un cuarto de la Clínica Maison de Santé. Observo fijamente aquellas fotos porque era un primer contacto con Lolo y Marina me queda mirando con su gran sonrisa como si yo me tratara de un familiar o una nieta a la que no ve hace mucho tiempo, nos vamos hacia la sala y con la foto de Lolo entre sus manos  empieza a contarme sobre su padre.

¿Lolo vivía en esta casa?

No. Nosotros vivíamos en la plaza… como se llama esta plaza…, cerca al Dos de Mayo, Plaza Unión, así que nuestra casa era en la cuadra dos de la Plaza Unión. Mi papa se iba a pie al club a ese que lleva su nombre. Él decía que tenía que ir a entrenar, esa era su responsabilidad. Mi papa no fumaba ni tomaba.

Ahora que viene el cumpleaños de Lolo, 20 de Mayo, ¿Cómo lo celebran, ustedes, la familia?

Vamos a misa o en mi altarcito le pongo una vela a mi papi. Siempre me acuerdo de él, es que el cementerio está lejos. La vez pasada me acompaño mi hija a visitarlo. Siempre rezo por su alma, siempre tengo a mi papi cerca, junto todos sus recortes.

Yo he leído que el padre de Lolo no estaba de acuerdo con que sus hijos, por él y Arturo, fueran futbolistas.

Mi abuelo pensaba que era un riesgo, porque en esa época los deportistas no cobraban un sueldo. Era muy amateur, sin embargo, mi papá siempre trabajó para mantener su hogar, la U le daba algo pero no lo mismo como ganan ahora los jugadores, en esa época eran monedas ahora es una millonada. Él trabajo primero en la Municipalidad de Lima y después en la Mesa de Partes de Aduanas, mi papá tenía una letra muy bonita vieras.

¿Qué significaba la U para Lolo?

¡Uy! Mi papá y su U. Era lo más grande que él tenía, él tuvo la oportunidad de cambiarse de club pero nunca quiso dejar a su U, era un cariño entrañable. A él por el Alzheimer se olvidaba hasta de nosotros pero nunca del equipo de sus amores.

¿O sea que es cierto que el Colo Colo de Chile le mandó un cheque en blanco para que  se uniera a su club y no aceptó?

Sí, es cierto pero él lo rechazó, nunca se quiso cambiar de la U, él adoraba a su equipo. Y así deben de ser los jugadores que jueguen con pasión como mi papá. Quisiera que existan jugadores parecidos a él para que nos saquen adelante.

Lolo fue un jugador muy fuerte, un gran delantero, era tan fuerte que rompió algunos arcos de los estadios.

Sí, era muy fuerte, por más que tenía una lesión seguía jugando, cuando lo operaron de los meniscos al mes ya estaba en la cancha. Una vez tuvo un partido en provincia y la gente no pudo entrar al estadio se colgó encima de los árboles para ver el partido. Rospigliosi, contó en el periódico que mi papá mandó un patadón al árbol y los  hinchas cayeron como si fueran frutos del árbol. Tenía una patada mi papá, no te imaginas.

¿Qué anécdotas tienes de las Olimpiadas de Berlín en 1936 que él te haya contado?

Bueno mi papi contaba de la convivencia con sus amigos, tú sabes en esa época el viaje era largo, de un barco a otro, no como ahora que llegas en horas. Mi papá era el peluquero del barco porque paraba con su navaja y les cortaba el pelo a todos sus compañeros. También ahí en las Olimpiadas mi papá me contó que Hitler se amargó cuando a Austria le metieron cuatro a dos y mi papá metió dos de los cuatro.

30 de Agosto de 1953, en su último partido, ¿cómo se sentía él?

Yo tenía nueve años y acá en la casa a los días se ponía triste. Pero siempre estuvo pendiente de la U hasta de retirado.

¿Quiénes fueron sus amigos más cercanos?

Mi papi con todos se llevaba era muy bueno pero con los que más paraba que me acuerde eran Villanueva, Villalva era su compadre, Augusto Ferrando, Heredia, Magallanes, bueno también la mayoría ha muerto como mi papá. Él con nadie se peleaba.

Ahora debe de repudiar el vandalismo que hay entre los hinchas

Es que antes no era como ahora que por todo se pelean, él no hubiese aceptado la violencia por nada del mundo. Siempre fue una persona muy sencilla, era muy conversador, era alguien que si recién te conocía te trataba como si te conociera de años, comenzaba a contarte de sus viajes, sus anécdotas.

¿Qué hubiese pensado Lolo de la crisis económica por la  que está pasando la U?

¡Uy¡ Estaría muy triste y avergonzado.

¿A Lolo le gustaba algún Cantico de  los hinchas?

Sí, la de las Barras. Hay hasta valses que le han hecho a mi papá.

¿Alguna comida favorita?

¡Uy! Mi papi tenía buen diente, comía mucho camote, choclo, proteína natural y para no deshidratarse mi mamá le prepara dos jarras de limonada que el disfrutaba mucho. Mi papá era muy dulcero, le encantaba hacer y comer el frejol colado, lo salía riquísimo. 
  
¿Era católico?

Mi papa era muy devoto del señor de los milagros. Antes de los partidos preguntaban ¿dónde está lolo? Y mi papá estaba rezando un buen rato en una imagen que un familiar le regaló.

Los jugadores se preocupan mucho por su apariencia y tienen su propia moda, ¿Lolo, también tenía alguna?

Mi papá era muy sencillo, solo tenía su redecilla en la cabeza. Tenía miles, el día que él se retiró creo que las rifaron porque eran muchas. Esas redecillas que usaba se las hacía mi tía, la hermana de mi mamá.

Supongo que en esa época era muy perseguido por las mujeres

No, mamita muy poco, mi papá era tranquilo no creas así, aunque quién sabe cuando iba al extranjero, seguro lo trataban de inquietar a mi papi. (risas)

¿Cómo era Lolo como esposo y papá?

Como esposo era muy amoroso con mi madre, ella le lavaba todos sus uniformes a mano, y como padre era muy bueno, no era como esos padres autoritarios ni nada. Nos hablaba mucho.

¿Cómo tomó la noticia del Alzheimer, cómo sobrellevaron la enfermedad con él?

Lo tomó muy mal, estuvo muy deprimido. Él resistió siete años con esa enfermedad, primero estuvo en el Hospital Rebagliati pero lo rescatamos de ahí porque no le daban una buena atención, por eso lo trasladamos a la Clínica Maison de Santé. Mi papá a veces ya no reaccionaba y tenían que reanimarlo, era muy triste ver que no podía caminar ni comer, era como un niño. Una vez se perdió, la enfermera no se dio cuenta que él había salido a la calle, tomó un carro y no sabía dónde estaba, felizmente un vecino lo encontró por la Av. Brasil y lo llevó a la casa. Recuerdo que  el último día del padre, la pasó muy mal, botaba sus lagrimitas y nos miraba con ganas de querer descansar. Pero como te digo, él podía olvidarse de todo pero de su U nunca, siempre se acordó hasta el final, la U alegraba sus días.

El día del entierro fue multitudinario, amigos, hinchas y familiares estuvieron presentes en la despedida de Lolo.

¡Pero qué barbaridad! Los hinchas no dejaban enterrar a mi papá porque echaban todas las banderas en el cajón y tenían que sacarlas porque rebalsaban. Hubo una anécdota colosal porque  cuando estaban bajando el cajón  los hinchas empujaban tanto que casi dos amigos de mi papá se caen dentro del hoyo. Repetían a cada rato ¡Lolo no ha muerto! Y otra vez lo volvían a destapar, hasta para mí fue difícil despedirme de mi papá.

Lolo es y será un ídolo del futbol peruano y nunca será olvidado.

Así es, a mi padre Lolo lo van a recordar siempre por su pasión a morir por la U, perseverancia y disciplina.