jueves, 22 de septiembre de 2011

Peppers Chili Hot Red . . . una semana despuès.


Hace una semana fue el esperando concierto de los Red Hot Chili Peppers en Lima. Primer concierto del recién inaugurado Estadio Nacional, definitivamente un espectáculo imperdible. Mi entrada la  había conseguido hace un par de días por medio de un amigo, me la revendieron a un precio asequible a pesar de que se trataba de un concierto del grupo más voceado y esperado del año. El día esperado llegó, ninguno de mis amigos iría por falta de entradas y la reventa estaría muy usura, digamos que era una de las privilegiadas hasta ese momento. . . Yo iba a ir a ver a los Red Hot Chili Peppers.
 Salì de mi casa, con rumbo al cajero del Banco Continental que está en la Avenida 28 de Julio para retirar los últimos veinte soles que me alumbraban y luego caminaría hacia el Estadio Nacional. ¡Qué bueno es vivir cerca así no gastaré en pasaje de regreso a casa! Me acerco al estadio, llego al cruce del Paseo de la República y 28 de Julio, el tráfico es más que caótico y amedrentador. Lleven el polo original de los Red Hot Chili Peppers a veinte soles, Lleve sus binoculares a diez soles señorita para que los vea de cerca, a sol el llavero, lleve! Lleve! Los cancioneros. . . Californication, Californication! 
Entre caballos, ambulantes y policías compré una lata de cerveza para contagiarme un poco de ese ambiente “conciertero”  que me gusta tener en la previa a uno. Momento de entrar, revisión de pies a cabeza, OK! Sí que el estadio está mejor pero tampoco es una maravilla, se ve limpio y recién pintado. Nada del otro mundo. Busco en qué lugar ubicarme en la tribuna. Permiso! Perdón! Dilculpen! . . . Está ocupado!, Está separado! Sigo caminando y trato de ubicarme donde se vea mejor la pantalla. Seis y media de la tarde, esperaré a que salgan los teloneros al menos.
Veo a las personas caminando de un lado a otro buscando la mejor ubicación. Aquí! No mejor allá! Por allá!, hay parejas a mi alrededor. Ya dime que sí! (los de adelante). Te amo mi amor (los de atrás). Amor me compras esto? (los del costado). Bendito lugar al que vine a caer, no importa. ¡RED HOT! ¡RED HOT!

 Se apagan las luces, la gente se emociona, es hora de los teloneros. Bien ya falta poco. Los hinchas siguen llegando, compran cerveza, cantan, ríen, saltan, todos esperamos a los Chilis Peppers. Dos amigos me llaman diciéndome que están por entrar y yo me reanimo aún más. A diez minutos para que salgan los Peppers se nos ocurrió comprar algo de chela para estar un poco más eufóricos y alegrones. La cola era interminable pero teníamos que comprar cerveza! Un poco de suerte de borracho nos acompañó ya que el concierto no comenzó hasta que subimos a la tribuna con nuestros vasos en la mano.
Se apagaron por segunda vez las luces y todo el estadio gritó con ansias al escuchar los primero acordes de Josh Klinghoffer. Primera canción, Hi Perú, ¡Ole Ole Ole Red Hot, Red Hot! Unas cuantas nuevas para que luego lanzaran sus clásicos; sin embargo no sé que pasaba en ese estadio, por qué la gente no la vivía con esas ganas que te recorren por todas las venas del cuerpo, por qué hay gente estúpida que solo se preocupa en filmar, por qué la zona más cara está casi estática, por qué en mi zona (tribuna) hay gente sentada aún así no sepan la canción. ¿ACASO NO ESTABAN ESPERANDO MESES, SEMANAS, DÍAS, HORAS, MINUTOS A LOS RED HOT CHILI PEPPERS?
¿Por qué el estadio no fue un mar humano lleno de furor ese 14 de setiembre, por qué no me sentí satisfecha y feliz cuando terminó en concierto, sino todo lo contrario? Será que debido a esa falta de furor, pasión, emoción y entrega del público peruano hacia los chili peppers no tocaron nada más que una hora y media, será que faltaron más Ole ole ole Red Hot, Red hot!, será que sobraron muchas cámaras y faltó más público argentino en grandes cantidades? Por eso digo que no te perdiste de mucho Brenda y te doy toda la razón Eduardo Tutaya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario