domingo, 9 de octubre de 2011

Con P de Patria









    El viernes 7 de octubre la selección peruana de futbol se enfrentó contra el equipo paraguayo. La expectativa del partido se hizo patente desde temprano a las afueras del Estadio Nacional, hinchas, comerciantes y revendedores de entradas tomaban posición de todas las calles aledañas al estadio. El tráfico en la Avenida 28 de Julio se convertía en todo un caos y desorden hacia las cuatro de la tarde en adelante. Conductores de micro y taxistas alentaban a la selección, con el sonido del claxon, al pasar por el Nacional. Yo no iré al estadio pero me daré  una vuelta por allí, no solo por vivir muy cerca, sino porque tengo ganas de contagiarme de toda esa magia, adrenalina y pasión que solo se puede obtener de los hinchas que corren de un lado a otro buscando la puerta de entrada de la zona que han comprado, de esos comerciantes ambulantes que en este tipo de eventos dan rienda suelta a todo ese ingenio peruano y chicha que no deja de sorprenderme y de enorgullecerme, de los policías en sus caballos tratando de poner orden, de la banda de batucada haciendo vítores,  de periodistas haciendo su chamba, armando su nota y de las mezclas de olores a diversas comidas que se combinan en aquella atmósfera. 

El partido lo vi como la mayoría de peruanos, con los amigos, con infaltables cervezas y con todas las esperanzas en la cancha. Escuchamos todos el Himno Nacional… ¡VAMOS PERÚ CARAJO! Los ataques hacia el arco opositor  de nuestros jugadores no se hicieron esperar como antes, fue un primer tiempo muy emocionante a pesar de que nos dejaron con el grito de gol en la garganta todos esos primeros cuarenta y cinco minutos porque hubo muchas oportunidades. Llegó ese esperado e inolvidable segundo tiempo, gol de Guerrero ¡GOL CARAJO! ¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL! Nuestro primer gol en medio de vítores y abrazos. El partido sigue su curso, casi nos sentimos ganadores, estamos felices con un poco de miedo acompañado por un posible empate. ¡YA YA YA CENTRA! ¡PATEA¡ ¡TMRE¡ ¡ESTE WVON! ¿POR QUÉ NO SE LA PASO? ¡CORRE! ¡UUUUUUUUUFF! Y un ¡SALUD SALUD! ¡VAMOS PERÚ  Minuto setenta y dos ¡GOOOOOOOOL! ¡GOOL! Guerrero una vez más. Salta el Perú, un amigo bota lágrimas de emoción, ahora sí somos invencibles ¡TE AMO PERÚ!  Paraguay no nos tuvo en vilo, ni nos hizo un fútbol para cardíacos  

Entre sonrisas y adrenalina escuchamos el pitazo final del árbitro. Hemos ganado, nuestro fútbol ha mejorado a comparación de la era Del Solar, se ve más disciplina, garra, empeño, huevos, compromiso, respeto, amor y pasión de los jugadores hacia la camiseta y hacia los millones de peruanos que a pesar de tener miles de pendientes y problemas paramos noventa minutos de nuestro tiempo para emocionarnos con nuestra selección, para gritar gol y para celebrar un triunfo así sea pequeño. Tal vez aún nos falta nivel, tal vez aún hay muchos errores, tal vez la selección paraguaya no estuvo en su cien por cien y sí, es cierto, aún no le hemos ganado a los grandes, pero lo que sí es una realidad es que la selección ha despertado de su estado de letargo y que seguro esto solo lo pudo haber hecho un mago con un poco de suerte.

El día viernes no solo confié en Guerrero, Pizarro, Vargas, Farfán, Hernández o los trucos mágicos de Markariàn, sino en todos los demás fantásticos… Lobatòn, Vílchez, Balbín, Yotùn, en Chiroque que no llegó a entrar y en todos los demás jugadores que estuvieron en la cancha o en el banquillo. ¡Qué bonito fútbol Perú!

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