20 de febrero del 2013
Hoy se cumple un año de aquella terrible desgracia. Hace un año Verónica, con unas copas demás, tomó el taxi equivocado sin saber que este la llevaría a la muerte. Hace un año, Verónica de 24 años fue violada y asesinada por un ser inescrupuloso y repudiable. Un maldito desgraciado que aún anda libre por las calles de Lima escondido bajo el disfraz de taxista. Hace un año estamos sin ella. Hace un año que media Verónica está rota, no tenía muchos años pero le hicieron daño.
Verónica no era de ir a discotecas pero ese fatídico día fue a una. Ella era más de ir a bares o ‘antruchos’ como los llamaba. Le gustaba la cerveza, el rock y la salsa dura pero ese día, por presión de amigos y por no quedarse en casa a vivir un día más la depresión por la que atravesaba aceptó la invitación. Craso error.
Aquel miércoles se había arreglado después de mucho tiempo y estaba más guapa que cualquiera. Ella, que no es de vestirse como una señorita, ese día se puso un vestido floreado de estilo hawaiano que se adecuaba bien a su figura delgada y piel canela. Como nunca, se puso tacos. Se pintó los labios de color rojo y se rizó las pestañas. Recuerdo habérmela cruzado por el barrio minutos antes de que vaya a esa discoteca miraflorina. Iba con unos amigos que la habían pasado a recoger a su casa como siempre. No era raro verla rodeada de gente pues tenía amigos por todos lados.
La saludé de lejos alzando la mano y ella también lo hizo mostrándome su enorme sonrisa. Sonrisa que vi por última vez sin saber que nos estábamos despidiendo para siempre. Me enteré de su muerte un sábado cuando salía a correr como todas las mañanas. Había una patrulla de la policía en la puerta de su casa y veía a sus padres llorando desconsoladamente. No dudé en acercarme porque conozco a la familia Ramírez hace mucho tiempo. Verónica y yo nos hicimos amigas desde los cinco años. Era hija única como yo y crecimos juntas hasta el día en que murió.
La escena era desgarradora y solo podía sentir confusión. Le pregunté al Loco de la cuadra qué es lo que había pasado y me dijo que Verónica había desaparecido hace dos días. Me acerqué a uno de los policías que estaba dentro del auto y nerviosa le hice la misma pregunta. Este más frío que el Loco me contestó que habían encontrado el cuerpo sin vida de la hija de los señores. El corazón se me paralizó, me quedé sin voz. No podía respirar, me dieron nauseas. Me sentí mareada y las rodillas se me doblaron. Estuve a punto de caerme al piso pero a penas y pude sostenerme de la puerta del carro policial. Con la voz entrecortada le pregunté si estaban seguros de lo que decían. Quería escuchar un no como respuesta. Lo necesitaba pero ellos solo me respondían que sí.
Encontramos el cuerpo de la joven dentro del Faro del malecón de Miraflores. Al parecer el asesino abusó de ella y para que no lo denunciara la mató. La chica tiene varios golpes en el cuerpo, seguro intentaba defenderse o escapar pero no lo logró. Ayer hemos buscado casi toda la tarde pero parece que este era un asesino monse porque al toque la hemos encontrado. Estos casos pasan siempre, señorita. A uno también lo paralizan sobre todo cuando le tienes que dar la noticia a la familia pero que se hace.
Verónica, efectivamente, después de que su cuerpo pasara por todos los exámenes forenses, murió de la peor forma. Fue violada y estrangulada. Según la versión de los amigos con los que fue a esa discoteca ella había bebido mucho esa noche. Tomó whisky, vodka, cerveza, tequila, etc. Y todos los que la conocemos sabemos que nunca le iba bien con las mezclas. Borracha se peleó con una amiga con justa razón pues esta entre sus aires de grandeza le había gritado toda la noche y le maldijo lo peor. Y las palabras de esta mala persona cobraron poder. Los amigos que la acompañaron a aquella fiesta también estuvieron muy borrachos y le perdieron el rastro desde las tres de la mañana.
El encargado de seguridad declaró que Verónica salió de la discoteca a las cuatro y media de la mañana en gran estado de ebriedad, que intentó ayudarla pero ella insistió en que podía irse sola y que caminó con dirección a la Bajada Balta. Lo que sucedió después solo ella y el maldito agresor lo saben. Tal vez Verónica quiso bajar a la playa de la Costa Verde a respirar un poco de aire o sentarse frente al mar como tanto le gustaba. Tal vez quería esperar a que amaneciera y que se le pase la borrachera. Tal vez solo quería pensar o acordarse de él, su última ilusión.
Según las investigaciones, el taxi que tomó lo hizo en la Costa Verde. Este habría aprovechado a que se quedara dormida para violarla. El criminal posiblemente la recostó en el asiento de atrás pero ella al sentir que tenía un cuerpo encima manoseándola y con su repugnante miembro dentro de su sexo, trató de escapar pero no lo logró. La fuerza de ese desgraciado pudo más que la de ella. La habría violado cuantas veces quiso para luego deshacerse del cuerpo.
Puedo ver el padecimiento de mi amiga por tratar de safar de las manos de ese maldito, mil veces maldito, delincuente. Siento su angustia, su miedo, su impotencia, su asco y sus ganas de salir de esta. Verónica, hoy, jueves 20 de febrero de 2014, cumple un año de muerta y el hijo de puta que le quitó la vida y que la hizo padecer una violación está vivo y libre. No está en la cárcel. Los policías por falta de datos y testigos nunca dieron con su paradero. Si ella siguiera con vida, lamentablemente, estoy segura, tampoco hubiese denunciado el caso. Por vergüenza hubiese callado y jamás contar lo que pasó, ni a las autoridades ni mucho menos a sus amigos.
habrá que ver
si la crónica Verónica reacciona,
la Verónica mitad
tiene muy poca maldad
pero está cansada de esperar. . . LA JUSTICIA QUE NUNCA LLEGARÁ!

Asi es la justicia ya ni tarda, nunca llega! solo espero que este maldito asesino este preso por otro caso o que este muriendo .
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