miércoles, 10 de julio de 2013

1988: 25 AÑOS DESPUÉS

Hace unos días me entró la curiosidad y le pregunté a mamá en qué mes había sido procreada si nací en julio. Los colores se le subieron al rostro, sonrío avergonzada y me dijo: Resta pues ocurrente. Sacando cálculos eso significa que fue un octubre del 87 el mes en que a mis viejos mandaron al diablo los anticonceptivos. Quise preguntarle el lugar, la hora y en qué circunstancias  `me hicieron` pero antes de que la siga interrogando la vieja ya había desaparecido. Tampoco le puedo exigir mucho, ella aún se paltea con esos temas a comparación de mi viejo. Y es que eso es lo extraño de su unión. Siempre me pregunto cómo un borracho, juerguero barranquino se enamoró de una piuranita con rosario en mano, pero esa ya es otra historia. Ahora quiero regresar a mis primeras causas, al origen.

La vieja dice que nací a las tres de la mañana. Naciste a las tres de la mañana, a la hora del diablo, del anticristo. ¡Carajo! Cómo me hiciste sufrir pedacito de gente. No querías salir. Te habías atrancado ahí adentro y por más que los doctores hacían todo por sacarte tú nada. ¡Valora los dolores de tu madre! Tú que no tiendes ni tu cama y ni limpias el baño malcriada. Pues sí, nací un 10 de julio del año 88 en el Hospital Rebagliati un viernes a las  3 A.M. (como la canción de Serú Girán) con 0.53 centímetros y pesando tres kilos ochocientos. La vieja dice que parecía un perro flaco. ¡Qué linda ella! Como ven de la inocente piuranita ya no queda nada. La Lima la contaminó. Sin embargo, se alegró mucho al tenerme por primera vez  entre sus brazos y ver que no ladraba sino que lloraba y lloraba como bebé poseído.

La primera hija de los casi recién casados había nacido y le pusieron Victoria. Aunque, a veces, en la actualidad, le quede grande el nombre pero esa, también, es otra historia por no decir muchas. . . Soy la primogénita de esta familia y como sabemos todos los hermanos mayores, somos el `ups` de los viejos. Con nosotros aprenden a ser padres por eso los hermanos menores se la llevan fácil. Nosotros somos los conejillos de indias a los que no saben cómo ponerle el pañal, cómo darles el biberón o cómo bañarlos. La vieja dice que la primera vez que me bañaron me hundí en la tina por lo pequeña que era y que parecía un pollo remojado.

También me cuenta que era un bebé jodido, que siempre amé el chocolate y que cuando estaba embarazada de mí lo que más se le antojaba era el vino. Ahora entiendo porque amo tanto ese sagrado trago. Empecé a caminar al año y medio a pesar de que me paraba cayendo, la vieja dice que no era de llorar mucho. Te caías, te tropezabas pero siempre te volvías a levantar con más ganas. Qué tal diferencia con la actualidad. . .  es que de niños somos el Superhombre de Nitzsche, nada nos duele.

Así crecí volando y volé tan deprisa
que hasta mi propia sombra de vista me perdió

Soy Victoria Meneses y siempre me va  gustar bailar la persiana americana, tomar una chela escuchando salsa sensual, decir carajo y comer con cuchara. Soy desordenada y olvidadiza. Me enamoro de todo y me conformo con nada. Estudio periodismo  y no pretendo cagarme en plata. Amo a Toby y a Charly García. Me gusta cocinar y de vez  en cuando intento tocar el piano y pintar. Hago ejercicios y como sano pero me desbando los fines de semana en todos los sentidos. Mi vicio es la música porque lo que no supe en los salones lo aprendí de canciones. Mi enfermedad, los chocolates. Conocí lo que es el sexo y la pasé mejor desde entonces. Me visto de colores.  No soy lo que se dice una señorita y digo muchas lisuras. Odio el cigarro pero me encanta la chela helada. Prefiero el invierno que el verano y si viene con lluvia mejor. A veces pienso que moriré rápido y de la nada porque me gusta viajar en el asiento trasero de los buses pero lo que pasará más adelante conmigo, también es otra historia.

Quiero ser un expatriado
llegar a tiempo y no apurado
sin tener que hacer un rumbo
sin la brújula, un segundo
sin el beso que no dí
 un roedor vagabundo…


Porque 25 años después es mejor decir que callar.


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